Las orquídeas de Riolobos y su mansa laguna

Riolobos con su "mansa laguna", la barrera de los olivares, el azul de las sierras en la lejanía y, en primer plano, las orquídeas del "pintoresco cerro" Tomillar.

© José Vidal Lucía Egido
Cronista Oficial de Riolobos

    El Periódico Extremadura publica este 3 de abril, en su edición digital y en la sección "El blog del cronista", el artículo que transcribimos a continuación. (Nota: respetamos las negritas y otros elementos tal y como el periódico lo ha publicado).

    Nosotros lo habíamos titulado "Las orquídeas de Riolobos y su mansa laguna". Ellos han cambiado el título y ha quedado así:

Blog del cronista 

El Cerro Tomillar de Riolobos: un parque periurbano para la conservación y el ocio

En el Parque Periurbano de Riolobos, la conservación de los valores naturales y la actividad socio-recreativa se unen, gracias a iniciativas como la reforestación y la construcción de un mirador de orquídeas. 

Riolobos por el cerro Tomillar, el canal y la dehesa, con orquídeas y cantuesos / José Vidal Lucía

 Cáceres 

     Todos los años, desde principios de marzo, solemos estar atentos a los procesos de floración que se producen en nuestro entorno. En Riolobos, desde hace tiempo, la eclosión de las orquídeas (papilionáceas y abejera mayor) invita a pasear por el cerro Tomillar para observarlas. Para los mayores del pueblo la aparición de estos 'claveles del campo' era sólo un fenómeno natural como el florecimiento de los tomillos borriqueros o las flores amarillas de las retamas o el rojo de las amapolas. Hoy hilamos más fino. No sólo nos esforzamos por identificarlas con el nombre común y científico, también analizamos sus estrategias de floración y su sentido simbólico. Eduardo Martín, gestor de Turismo y del Aula de Naturaleza, en sus visitas guiadas por la ruta de las orquídeas, señala algunas de ellas. La abejera mayor (Ophrys tenthredinifera), que casi pasa desapercibida entre la maleza del cerro, establece una estrategia engañosa de atracción, por la peculiaridad de la forma, color y olor de su labelo, para atraer a las abejas y favorecer la polinización; la orquídea mariposa (Orchis papilionacea), la más abundante y señera en la zona, ofrece, en cambio, todo su colorido fucsia y su vistosidad para atraer a los polinizadores; la tercera, la 'serapias lingua', de la que al parecer se ha visto algún ejemplar, ofrece acogida y cobijo para las abejas en un tubo formado por los elementos florales, desde el que transportan el polen a otra flor. Estrategias de floración efímera que podemos observar entre cantuesos, hierbas y retamas en el cerro en estos momentos primaverales.

Cerro Tomillar

    La zona de orquídeas tiene dos elementos reseñables y de visita obligada: la laguna o estanque con balaustrada perimetral y el cerro citado. La antigua laguna, abrevadero natural para animales en su ir y venir a la Dehesa Boyal, es una vieja charca que se nutre de las escorrentías que bajan del pequeño teso nombrado como Cerro Tomillar por la abundancia de cantuesos. Laguna y cerro forman un todo inseparable y no se pueden explicar la una sin el otro. En 1896, el Boletín de la RAH publicó el epígrafe de una lápida romana reutilizada en un molino del arroyo de Riolobos. El artículo termina con una descripción idealizada del pueblo: 'Tendiéndose a la falda de un pintoresco cerro, el pueblo de Riolobos, flanqueado de arroyos y mirándose en el espejo de mansa laguna, reúne todas las condiciones de amena fertilidad, apropiadas al nombre Rusticana, que le dio Ptolomeo'. Es, en efecto, una visión idealizada del lugar a finales del XIX, pero refleja bien lo que hoy es el asentamiento riolobeño, con su 'pintoresco cerro', 'el espejo de su mansa laguna' y su 'amena fertilidad'.

    En 2021 se declara la zona como Parque Periurbano de Conservación y Ocio 'Cerro Tomillar'. Esta figura de protección sirve para potenciar los valores medioambientales de carácter singular que la zona ofrece y que, por la proximidad al núcleo urbano, permite su uso por la población para actividades recreativas y de ocio. Esa conservación de los valores naturales y la actividad socio-recreativa forman el binomio que define dicho espacio. La superficie protegida, de 15,48 hectáreas, tiene de límite norte la carretera CC-29.3, el camping Las Catalinas y la estación de tratamiento del agua potable, que quedan fuera, al igual que el arroyo del Canalón, al oeste. El de Valdemillar, al este, con su vegetación ribereña y abundancia de aves, se incluye en el espacio, acogiendo también el parque municipal, el Jardín botánico con una amplia representación de especies del bosque mediterráneo, el Arboreto, el Cerro Tomillar, el actual estanque o laguna y la charca de cabecera, al SW del cerro.

    Todos estos interesantes elementos del Parque encierran un especial atractivo natural y, entre ellos, hay que reseñar la obra de reconversión de la laguna (1985-86) transformándola en un magnífico estanque con paseo y balaustrada perimetral, apto para actividades de ocio y entretenimiento. La lámina de agua tiene casi hectárea y media. La belleza de la blanca balaustrada que la circunda, el surtidor en el centro de la laguna, la abundancia de carpas, el vuelo de los gansos siempre atraídos por el grupo de visitantes y las luces de sus amaneceres y atardeceres son algunos de sus elementos componentes que constituyen un incentivo suficiente para disfrutar de todo el entorno. 


La laguna de Riolobos / José Vidal Lucía

Reforestación

    En 2017 un plan de recuperación de la zona, tras la tala masiva de los eucaliptos de los 70, inició una reforestación con una variedad de más de cincuenta especies autóctonas. Fue el proyecto 'Arbolando el Cerro Tomillar', repetido ya en varias ediciones. La fisonomía del paisaje ha cambiado. Las nuevas plantas, en la ladera del cerro y en el perímetro de la laguna, dan una nueva dimensión estética y ambiental adecuada a las condiciones del lugar.

    Señalemos también que, junto a la laguna, existe un Aula de Naturaleza construida con el plan EDUSI 2019. Interesante iniciativa que sirve para la acogida de escolares y visitantes. Es un centro orientado sobre todo a favorecer el conocimiento y la preservación de las orquídeas silvestres de la parte alta del cerro. Con el mismo plan se ha construido un mirador de orquídeas en la cima y también un cierre con maderas para acotar la zona de reserva.  

    Desde el mirador se contempla una amplia perspectiva del pueblo, algunos de los poblados del valle del Alagón, los acueductos del canal de riegos de la margen izquierda y los nuevos molinos eólicos que aportan una dimensión inédita al paisaje camino de Plasencia. Suficientes elementos para ir a Riolobos en cualquier momento del año.

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     Añadimos una galería de imágenes con fotos enviadas también al periódico sobre el Parque Periurbano y las orquídeas:


  

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